La tecnología de los blog, apareció a finales de la década de los 90, aunque hasta mediados de los 2000 no comenzó a expandirse como todo un fenómeno social.
Para abrir un blog, sólo hay que registrarse en las webs que ofertan dicho servicio y comenzar a publicar. Las más usadas son wordpress, blogalia, weblog o blogger, entre otras muchas.
Un blog, bitácora o weblog, es simplemente un espacio en la nube que el usuario puede usar a su antojo, publicando temas de lo más variopinto. Existen también plataformas en las que tienes tu propio dominio y alojamiento web (no suelen ser gratuitos), que a veces es más práctico puesto que, publiques los contenidos que publiques, no te pueden censurar, ni cerrarte la cuenta en caso de denuncias de otros usuarios, como sucede en las plataformas donde compartes el espacio con millones de usuarios.
Dado que las entradas aparecen en orden cronológico inverso, he decidido, para que tenga cierta coherencia toda la información empezar a escribir desde la última entrada, con el fin de que pueda leerse seguido.
Una vez publicas la entrada (o post), existe la opción para los lectores de añadir comentarios, críticas, preguntas, etc, donde el autor puede comentar, explicar, responder o simplemente agradecer los comentarios, muy valorados en la blogosfera.
También esta la opción de seguir blogs o que te sigan, en el caso de blogger. En otras plataformas bloggeras, se añade un enlace a los blogs favoritos, que sigues o que te gusta leer y compartir y no se vincula a ningún usuario concreto, simplemente al blog.
Mi opinión para abrir un blog es, simplemente, tener ganas de compartir con todo el mundo, tus inquietudes, recetas, anécdotas, fotos, fichas y opiniones sobre libros o cine, información sobre temas concretos o simplemente usarlo como un diario, bajo el anonimato que puede proporcionarte una cuenta google, en el caso de la plataforma que estamos usando.
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